Pueblo de visita jesuita · Siglo XVIII
San Ignacio
Humariza, Nonoava, Chihuahua
Un pueblo de visita de Nonoava
La región de Humariza fue de las primeras que reconocieron los misioneros jesuitas en la Tarahumara, a principios del siglo XVII. Poco después de la fundación de la misión de Nuestra Señora de Montserrat de Nonoava (1675), el pueblo de Humariza fue reducido como pueblo de visita de esa misión por el P. Pedro Ignacio de Loyola o, más probablemente, por el P. Francisco de Arteaga.
El templo tiene su origen en el siglo XVIII, hacia 1725, cuando se reporta una población de 100 familias y la misión estaba a cargo del P. Antonio de Ydiáquez. En la década de 1760, Humariza dejó de ser visita de Nonoava y pasó a depender de la misión de Norogachi o de San Pablo de Tepehuanes.
Las vigas pintadas de 1830
Una inscripción en una de las vigas registra una intervención de 1830, encabezada por el gobernador indígena José Ventura:
«GOBERNADOR JOSE BENTURA MAMARE MZO: 3. D.1830»
La inscripción no aclara si se trató de una obra mayor o solo de la decoración de las vigas, hecha con la misma pintura de la firma. Aunque la decoración ha desaparecido de casi toda la techumbre, quedan rastros de un diseño sencillo en rojo, negro y blanco.
Ficha técnica
Intervención
Restauración
Restauración de la cubierta, 2015
Durante la restauración del techo se encontraron cinco ménsulas con policromía, no solo en sus cabezales sino también en la parte que queda enterrada entre el pretil y el terrado. Esto indica que las ménsulas se hicieron a partir de vigas policromadas, posiblemente dañadas en parte, que se reutilizaron. La inscripción hace pensar que se fabricaron en esa época a partir de vigas pintadas anteriormente, seguramente originales; con todo, hay diferencias de talla entre ellas, por lo que no todas se tallaron igual.
Ciencia para leer el color
Con la participación del Instituto de Física de la Universidad Nacional Autónoma de México se realizaron estudios no invasivos: fluorescencia de rayos X (XRF), espectroscopía UV-VIS-IR, colorimetría y fotografía UV y de falso color. Los resultados confirmaron lo obtenido antes con espectrometría infrarroja FTIR y microscopía óptica: el pigmento rojo es a base de óxidos de hierro (tierras rojas) y el negro es orgánico, obtenido de la combustión de madera o de hollín.
Los trabajos se realizaron con la aprobación y supervisión del INAH, al que se entregaron reportes periódicos de obra, y concluyeron con una visita de inspección final.
Inversión total
$570,000.00 MXN
Etapas
- Etapa I · 2015 · $570,000.00
Liberación de elementos añadidos en muros interiores y exteriores, y de la cubierta plana con insectos xilófagos y la cubierta a dos aguas; reintegración de cubiertas de lámina y con policromías; aplanados de cal y arena en interior y exterior.
También: tres ventanas de madera, empotramiento del sagrario en el nicho del presbiterio, base para la imagen de San Ignacio de Loyola, pintura a la cal, luminarias LED para la cubierta de madera, pasamanos y escalones de cantera, y entrega de las ménsulas policromadas.
Fuentes de financiamiento
- FOREMOBA · 2015
Fondo de Apoyo a Comunidades para Restauración de Monumentos y Bienes Artísticos de Propiedad Federal - Supervisado por Misiones Coloniales de Chihuahua, A.C.
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